Nuestra Iglesia

 

Hace ya casi dos mil años, Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a la tierra y fundó la Iglesia, a través de sus Apóstoles y discípulos, para la salvación de la humanidad. Las enseñanzas de los Apóstoles y la Iglesia se esparcieron en los siguientes años. Las iglesias que fueron fundadas por los Apóstoles pertenecen a los cinco Patriarcados de Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Todas estas iglesias estaban unidas en la fe, la liturgia y la participación en los sacramentos. Después fundadas las de Sinaí, Rusia, Grecia, Yugoslavia, Rumania y. muchas más.

Estas iglesias, independientes en su administración, están en completa unión una con otra, con una excepción, la de Roma, que se separó de las otras en 1054, y desde entonces ha añadido nuevos dogmas. En materias de fe, doctrina, tradición, liturgias y servicios, estas otras iglesias son exactamente iguales.

No obstante, considerando el idioma diferente de cada una de estas iglesias, se encuentran en comunión y juntas constituyen y se llaman la Iglesia Ortodoxa (ortos = lo correcto, doxa = doctrina, culto).

Nuestra Iglesia viene del Metropolita Panteleimon de Minsk (1942) y de los Sacerdotes que se exiliaron en los Estados Unidos, después de 1945. Tenemos Sucesión desde Mons. Niemolovsky (Eudokimov) (1918) pasando por Mons. Zurawetsky (1950), pasando por SB. Wolodymyr Ist (mar Walter Myron profeta-10.04.1964) para llegar a nuestro primer patriarca Autónoma de Bielorrusia, Estados Unidos (1970) MONS. Rizy Rysky (Mar Uladyslau I), y que nuestra ortodoxia, por ser autónoma, no es etnicista, ni Filetista sólo pretendemos evangelizar con los viejos dogmas, de los 7 Concilios Universales, con el Credo, sin la agregación del “Filioque”, y dedicarnos a todos aquellos que desean seguir a Cristo también concordando con nuestra particular visión ortodoxa, tal como figura en nuestros Estatutos y reglamentos, que mantienen concordancias y diferencias, con otras Iglesias ortodoxas, llamadas históricas o orientales, pero, tener diferencias, no es ser menos ortodoxos.

Muchos son los fieles ortodoxos que se preguntan sobre el significado del término “canónico” o “no canónico” aplicado a una Iglesia. Es necesario aclarar, sin embargo, que muchas veces se parte de un concepto erróneo (y en cierto modo simplista) de confundir la Canonicidad de una Iglesia con un reconocimiento Oficial de la Sede de Constantinopla. Para empezar debemos afirmar que toda Iglesia que cumple fielmente con los Cánones emanados de los siete Concilios Ecuménicos es de hecho ‘CANÓNICA’. Una Iglesia sólo es genuinamente ortodoxa cuando es canónica, por tal razón podemos afirmar que no existe, ni puede existir una Iglesia Ortodoxa No -Canónica, y que esto se implicaría una contradicción grave. La Ortodoxia, reposa de manera indisoluble sobre dos aspectos de la Canonicidad: la dogmática y la administrativa. Nuestra Iglesia se rige por este prisma. Es importante destacar que el estatus de canonicidad de una Iglesia no es algo estancado y monolítico, o pétreo, siendo un fenómeno muy dinámico, porque la Iglesia, como criatura de Dios, es una Institución “Viva” y si asistida por el Espíritu Santo.

Nuestra Iglesia, en Chile, espera tener nuestra Proto Catedral el 2018 y poder así contar ya con un lugar donde la feligresía pueda reunirse a vivir la fe y a compartir la alegría de Cristo Vivo y Vivificante.